Pedro Leon Torres.

Pedro León Torres Héroe Epónimo

En las filas patrióticas Pedro León de la Torre, crece y se forma en un medio social distinguido, pero lleno de contradicciones en lo que respecta a los grandes acontecimientos históricos de entonces. La sociedad y las familias de su época se dividen sin miramientos frente al movimiento emancipador, es tal la contradiccion que se cambio el apellido, y asi sucede en otras partes de Venezuela. Tiene familiares intransigentemente realistas . En cambio su tío el Dr. Juan Agustín de la Torre, segundo Rector Civil de la Universidad caraqueña, es hombre de pensamiento renovador, permeable al mensaje de los nuevos tiempos; y su otro tío el Licenciado Pedro Regalado Arrieche es Auditor del Ejército del Marqués del Toro y Diputado al Congreso de 1811.

Pedro León Torres sin de la, cuatro letras que hace desaparecer del apellido para que no se le crea amigo de quisquillosidades nobiliarias- (aunque debería ser Torre), entre paréntesis nuestro, encuentra en el Pbro. Br. José Félix Espinosa de los Monteros un maestro ejemplar en aquellas circunstancias. En Arenales el futuro héroe se prepara físicamente para las largas jornadas guerreras, en las labores de la hacienda El Tigrito; y en la Escuela de Primeras Letras y Cátedra de Latín, famosa entre la gente culta de la Colonia, encuentra fecundos caminos de liberación intelectual. El tesonero y luminoso sacerdote, nacido en Carora en 1756, no sólo enseña a sus alumnos primeras letras y latín, sino que también siembra en sus conciencias ideas de libertad y de respeto a la dignidad humana. En aquellos días, cuando tantos estaban bajo el peso de supersticiones e injusticias, "fue el primero que se atreviera a condenar en público y en privado, la odiosa esclavitud", “Fue un sacerdote de ideas tan avanzadas, que salio aquella falange de libérrimos caroreños que ofrendaron sus vidas en los campos de batalla, por la emancipación de la Patria. Entre sus alumnos se pueden nombrar además de Pedro León Torres a tres de sus hermanos, al Coronel Julián Montesdeoca, Fray Ildefonso Aguinagalde, Coronel Fernando Perera, Coronel Nicolás Rodríguez, y el general Etanislao Castañeda”, como dice el Dr. Andrés Riera Silva, uno de los más eminentes caroreños del siglo pasado. Sus ideales se adelantaron en mucho tiempo. Su valor y su independencia de pensamiento le valieron "la persecución atroz continúa Riera Silva del despótico poder colonial; mas era tanta la respetabilidad y tan sincero el amor de que gozaba, que nada pudieron contra él el odio ni la inquisición". [1]

La junta Suprema formada el 19 de abril de 1810, empieza a sentir la inseguridad que le rodea. Para hacerle frente a los hechos, organiza un ejército respetable por su número en la época 4.000 hombres "pero compuesta casi en su totalidad por milicianos bisoños”. [2] como observa José Gil Fortoul. Bajo las órdenes del Marqués del Toro, un aristócrata sin conocimientos militares pero de atractiva gallardía personal, las fuerzas militares de la patria naciente toman rumbo hacia el Occidente venezolano, a someter en Coro al Gobernador don José Cevallos. El 28 de noviembre ataca a la ciudad de los Médanos y en pocas horas es derrotado y seguidamente regresa maltrecho a Caracas.

Cuando pasa por nuestra ciudad el Marqués del Toro se le suma Pedro León Torres con el grado de Capitán y al mando de un cuerpo armado organizado en Arenales y Atarigua en unión de Etanislao Castañeda y José Olivares. Tiene 22 años. Es recio de cuerpo, de gentiles maneras, diestro para montar a caballo y en él se descubre fácilmente rasgos de valor y de inteligencia.

Fracasada la intentona belicista del Marqués del Toro -quien después sufrirá terribles privaciones por su amor a la Independencia Pedro León Torres se queda en Carora en la Guarnición mandada por el Comandante Manuel Felipe Gil.

En 1812 viaja a Siquisique con la comisión de cerciorarse si el Indio Reyes Vargas estaría en tratos con los realistas y dejo la mayor parte del piquete que traía de Carora en el punto llamado Copaya (doce kilómetros al oeste de la población), al mando del pardo Juan Segundo Riera, teniente de compañía y continua con una pequeña fuerza "a foguear reclutas" en la Plaza principal y estando en Siquisique almorzando en una casa que fue de Ña Aniceta Piña que fue ocupada mucho tiempo después por el Sr.Fenelón Márquez, (al frente de lo que es hoy el Club Deportivo, Rest. Coromoto), oyó disparos y gran vocería y al preguntar la causa, le contestaron que su fuerza se batía con los corianos, y resulta que era con la tropa de Reyes Vargas, quien ya tenia comunicación con Monteverde y obedecía ordenes del Padre Andrés Torrellas, consumado partidario de los realistas, quien con la elocuencia (“pico de oro”) que le era peculiar sugestionó a este y lo hizo traicionar a los patriotas. En el Archivo General de la Nación, Causas de Infidencias, se hallan todos los pormenores del episodio. [3] "El Capitán Torres fue detenido en unión de Juan de Jesús Pacheco, Teniente de justicia Mayor; del Teniente Vicente García, de los Cabos Bartolomé Yajure y José Toribio Mendoza y de los señores Manuel González y Juan Bernabé Rodríguez, resultando muerto este último "por un tiro que se le escapó a un escolta". Trataron de apercibirse para la defensa y cuando la intentaron se les dio la voz de presos; habiendo cercado previamente la casa la fuerza que comandaba el oficial Manuel torres, quien era de Siquisique y este lo hace preso el 14 de marzo.
El día 17 por ordenes del “Indio” Reyes Vargas en Siquisique se libero a todos los detenidos para que asistieran al recibimiento de Monteverde, pero este al saber de la conducta de los republicanos, hizo presos nuevamente a los que no aceptaron unirse al bando de Reyes Vargas (entre ellos a Pedro León Torres) y los despacharon para Coro, de donde los mando Ceballos ( Cevallos) para Puerto Rico.

De nuevo se hundirá la República. El asturiano José Tomás Boves, amigo de Jacinto Lara en las agotadoras jornadas para la venta de ganado, que pasa por las páginas de nuestra historia como una trágica y devastadora alucinación, sepultará en la sangre y en la derrota a la patria libre que pugnaba por subsistir.

Llegan a La Puerta, La Victoria, San Mateo, Arao, El Sitio de Valencia y la Emigración a Oriente. En fracasos y triunfos resplandece el heroísmo. En San Mateo se distingue especialmente Pedro León Torres, de acuerdo con lo dicho por el historiador don Nicolás Perazzo. [4] y el General Eleazar López Contreras, en el libro "Bolívar Conductor de Tropas".

LA CAMPAÑA DE GUAYANA Después de la retirada a Oriente, el General Rafael Urdaneta se reorganiza por las inmediaciones de El Tocuyo y con mil hombres forma tres cuerpos armados: Barlovento, bajo las órdenes de José Antonio

Anzoátegui y Andrés Linares; Valencia, mandado por Pedro León Torres y Miguel Martínez; y La Guaira, por Domingo Meza y Juan Salías.

En los meses de julio y agosto ocurre la retirada al Reino de Nueva Granada del General Urdaneta y Torres lo acompaña con el grado de Mayor, que se le confiere en Trujillo. En Tunja se suman a Bolívar, quien confronta en esta localidad -en la cual se halla reunido el Congreso neogranadino- una difícil situación.

Pocos días va a durar la presencia del Mayor Torres en Cartagena, donde defiende el Fuerte de San José. La llegada victoriosa del Mariscal de Campo Pablo Morillo, lo hace emigrar precipitadamente hacia las Antillas, siguiéndoles los pasos al Libertador y a los otros jefes republicanos. Bolívar, como en otras tantas oportunidades, no se deja derrotar por la adversidad. Pero esta vez su tenacidad conductora, halla la decidida colaboración del Presidente de Haití, Alejandro Petión, cuya memoria representa un alto símbolo de nobleza humana para todos los venezolanos.

Los Cayos de San Luis se transforman en 1816 en el principal centro de operaciones revolucionarias para nuestros compatriotas. Conforme lo observa Paúl Verna en "Petión y Bolívar" -un libro que tan acertadamente elogia don Pedro Grases- Los Cayos llegan a contar entonces con más de 600 refugiados de Venezuela y Nueva Granada.

Después de vencer múltiples obstáculos y hasta frecuentes rivalidades entre algunos jefes, la Expedición de Los Cayos sale el 31 de marzo de 1816 integrada por 272 hombres -casi todos Oficiales- y siete goletas. Pedro León Torres tiene 29 años y viene en la expedición con el grado de Teniente Coronel. Lo acompañan sus hermanos Francisco José del Rosario y Bruno, Capitanes; y el Teniente Coronel Julián Montesdeoca, amigo íntimo de los Torres desde la infancia. “Los hermanos Torres eran llamados los 7 Infantes de Lara, pues todos eran militares”.

Los patriotas llevan hacia adelante la célebre Campaña de los Seiscientos. Invaden los Valles de Aragua, Soublette, Mac-Gregor, Pedro León Torres, José Antonio Anzoátegui y Briceño Méndez, derrotando un Escuadrón Español en Maracay. Luego sufren la devastadora derrota de la Cumbre de los Aguacates. Rápidamente se suceden los acontecimientos. Los republicanos toman el rumbo de La Victoria y San Juan de los Morros, suman las fuerzas de Zaraza y Monagas y destrozan el enemigo en Quebrada Honda y El Alacrán. El 27 de septiembre ganan, comandados por el General Manuel Piar, la batalla de El Juncal, donde sufre considerables pérdidas el Ejército del General Francisco Tomás Morales. Torres es ascendido a Coronel seguidamente.

Estamos en el año de 1817. El Libertador está de nuevo en Venezuela y el General Piar despliega una admirable actividad guerrera. El 11 de abril se libra la histórica jornada militar de San Félix. El General Miguel de la Torre avanza con 1.200 hombres y pocos caballos. El General Manuel. Piar tiene 2.000 hombres, entre ellos 600 jinetes. En pocas horas triunfan los republicanos, quienes tuvieron 31 muertos y 65 heridos, contándose entre los primeros, dolorosamente, Chipía y Landaeta. Los realistas dejaron el campo lleno de cadáveres y sus jefes prisioneros fueron pasados por las armas.

En San Félix se cubre de gloria Pedro León Torres y es ascendido a General de Brigada, "primero que a otros, porque a este muchacho se le debe en mucho el triunfo” [5] según palabras de Piar. Anzoátegui es también ascendido a General de Brigada; Bartolomé Salom, a Coronel efectivo. El héroe caroreño tenía 29 años.

En octubre se sucede el franco desconocimiento de Piar a Bolívar -que se venía incubando calculadoramente- invocándose diversas razones, entre ellas la necesidad de terminar con el predominio del mantuanismo caraqueño. Después de múltiples vicisitudes, el Libertador nombra un Consejo de Guerra para seguirle juicio, integrado así: Presidente, Almirante Luis Brión; Vocales, Generales de Brigada, Pedro León Torres y José Antonio Anzoátegui; Coroneles José Ucrós y José María Carabaño; y los Tenientes Coroneles Judas Piñango y Francisco Conde. Como Secretario del Consejo actuó el Capitán José Ignacio Pulido y Defensor del procesado el Teniente Coronel Fernando Galindo.

El 15 de octubre Piar es condenado a muerte. El mismo día Bolívar aprueba la sentencia. Cuando se le hace la correspondiente participación, el héroe de San Félix sufre un movimiento convulsivo, se desgarra la pechera y cae al suelo, según un testigo presencial. [6] A las cinco de la tarde del 16 es fusilado, ante un muro de la vieja catedral de Ciudad Bolívar. El Comandante Bruno Torres, hermano del General Torres, dio la orden de disparar. Murió, al decir de Gil Fortoul, con la serenidad de un héroe.

Las operaciones militares de finales del 17 al 21 de noviembre, sale Bolívar hacia Calabozo- han de comenzar y terminar entre penalidades y derrotas. En cumplimiento de la campaña concebida en Angostura, la Brigada del General Torres se puso en marcha y se unió a las fuerzas del General Zaraza. El 2 de noviembre el Ejército republicano es vencido en La Hogaza por el General de la Torre. El Libertador recibe la noticia en San Diego de Cabrutica. Con su característica rapidez, da aviso al General Páez y pone las tropas al mando del militar caroreño para regresar a Angostura. Durante todo el año de que hablamos Pedro León Torres realiza en Guayana una tenaz tarea organizativa de tropas y de defensa del territorio, atravesado por grandes ríos y zonas muchas veces inhóspitas donde se refugiaban los patriotas y mantiene en alto sus esperanzas de triunfo. Bolívar aplaude su actividad y celo en una carta escrita a bordo de la bombarda María. El 19 de octubre le participa la llegada del General Morillo a Apurito con 3.000 soldados y le plantea la necesidad imperiosa de reunir 6.000 hombres por lo menos con los Generales Zaraza y Monagas. El General Torres deja un testimonio escrito de la terrible lucha de esos días. En una correspondencia para José Gabriel Pérez le dice haber arribado a San Diego, "después de haber pasado la quinta esencia de los trabajos".

En 1818 se adelanta la campaña de Calabozo y el Centro. Un vasto escenario tienen para la acción bélica, los más importantes jefes militares del momento. Ellos son, entre otros y con su correspondiente jerarquía: Bolívar, Capitán General de los Ejércitos; Mariño y Arismendi, Generales en Jefe; Bermúdez, Urdaneta, Cedeño y Páez, Generales de División; José Tadeo Monagas, Antonio José de Sucre, Pedro León Torres, Pedro Zaraza, Manuel Valdés, Carlos Soublette, José Antonio Anzoátegui, Tomás Montilla y Francisco de Paula Santander, Generales de Brigada.

Por la correspondencia existente en el Archivo del Libertador, puede apreciarse la actividad y los compromisos que cumple en este tiempo nuestro biografiado. Como bien lo dice Cecilio Zubillaga Perera en el Indice comentado de su Archivo, la "correspondencia del jefe es muy importante para ver de qué modo desempeñaba su cargo -Gobernador de las Fortalezas de Guayana y Comandante General del Bajo Apure- muy difícil por cierto, en medio de aquel clima insalubre, donde el paludismo hacía, y hace aún hoy, pavorosos estragos. Todas las notas de Torres son sobrias, comedidas y precisas. Revelan el carácter de un hombre serio que evita a todo trance prodigarse en detalles". Su labor organizativa es muy esforzada en esta época, cuando se forma el Ejército que vencerá en Boyacá en 1819 y en Carabobo en 1821. Está pendiente de los más mínimos detalles y confronta increíbles dificultades, hasta el punto de quedar sin su mula de silla vendida inexplicablemente con otros animales, conforme se lo dice Cedeño, al Vice-Presidente de la República.

En enero del 19 continúa en el cargo señalado. El 15 de febrero está presente como Diputado por Guayana en la instalación del célebre Congreso de Angostura. El 23 de mayo del año siguiente, se reúnen los jefes republicanos en la aldea Setenta, para decidir la invasión a Nueva Granada. El General O'Leary dice en sus Memorias que Torres no fue invitado a tal junta guerrera, con "que lo ofendió grandemente". El General Páez expresa en su Autobiografía que sí asistió, lo que confirman otros historiadores. El General López Contreras afirma que el héroe caroreño se encontraba en el Bajo Apure en una importante misión, lo que no es de extrañar por el cargo que desempeñaba.

En julio de 1820 Pedro León Torres, que continúa sin cesar en su campaña, vuelve a ratificar de manera destacada su decisión de darlo todo por la causa patriota en el sitio de La Cruz, donde el General Páez triunfa sobre el Coronel Durán. El propio Páez manifiesta en su libro citado: "Se distinguieron por su bizarría y valor, el General Torres, el Coronel Rangel, el Coronel Muñoz y el Teniente Coronel Laurencio Silva, que fueron los primeros que asaltaron las ventanas con sables".

COMANDANTE EN EL SUR A la visión genial del Libertador-Presidente no podía escapar la importancia del Sur de Nueva Granada y de los Departamentos de la antigua Capitanía General de Quito. A mediados de enero del 29 envía a encargarse del mando de las tropas del Sur al General Manuel Valdés, quien al sufrir comprometedores reveses abandonó a Popayán, población intransigentemente realista, un año después. El 11 de enero del 21, Bolívar decide reemplazar a Valdés y nombra para sustituirlo al General Antonio José de Sucre, quien no llega a encargarse prácticamente de su nuevo destino, ya que trece días después, o sea el 22 de enero, el General Pedro León Torres es designado Comandante en jefe del Ejército del Sur en el Departamento de Cundinamarca, según oficio firmado en esa fecha por el Secretario Pedro Briceño Méndez. [7]

En febrero ya está en Popayán el General Pedro León Torres. En largas jornadas que no conocen el descanso, ha cruzado inmensas llanuras, caudalosos ríos y abruptas serranías, sobre el lomo de su mula de silla. Doce días dura el viaje, según comunicación para el Coronel Joaquín París, Gobernador y Comandante de la Provincia de Neiva. El 28 hace la misma participación al General Vice-Presidente del Departamento de Cundinamarca. Se muestra impresionado con el mal estado del Ejército que se salvó en las fronteras de Pasto. Pide con urgencia víveres, ganado y otros recursos y dice que prácticamente ha desaparecido la División del Sur.

En 1822 el General Pedro León Torres está bajo las órdenes directas de Bolívar. Este llega a Bogotá a finales del 21, después de un largo viaje que incluye tres días en Carora, para inspeccionar el Ejército destinado a Coro, según sus propias palabras. En nuestra ciudad visita a las hermanas de los siete Torres y charla animadamente con el realista don Luis Joaquín Oropeza, quien le expresa que no lo acompaña porque para él la palabra "República es sinónimo de bochinche". Casi los mismos términos de Miranda en la hora del trágico fracaso y que muchos tal vez sienten todavía en lo hondo de sus conciencias, añorando regímenes de fuerza. Después de tantos sacrificios y terribles esfuerzos, se sucede la batalla de Bomboná, sobre la cual se ha dividido el criterio de los historiadores. Con ligeras variantes se nos cuenta desde los bancos escolares la escena que protagonizan el Libertador y el General Torres. Historiadores de ayer y de esta época repiten el inspirador episodio, recogido para la inmortalidad por el pincel de Tito Salas, pintor por excelencia de la vida y de las glorias de Bolívar.

Murió en agosto de 1822 por las heridas recibidas en Bomboná. Bolívar dijo con la muerte de Pedro León Torres hemos perdido un compañero digno de nuestro amor; el ejercito un soldado de gran merito y la republica, uno de sus hijos de esperanzas para el día de la paz”. [8] En una bella plaza de Yacuanquer, se levanta una estatua del General Torres, gracias a las gestiones hechas por el Dr. Luis Gerónimo Pietri, cuando fue Embajador de Venezuela en Colombia. Fue inaugurada posteriormente por nuestro Embajador en el hermano país, Dr. Leonardo Altuve Carrillo. Valiosos intelectuales colombianos y periódicos como El Tiempo de Bogotá, supieron decir lo que significa el General Pedro León Torres para la Independencia de nuestras patrias. Por su condición humana, su viril gentileza y su inmenso sacrificio él está entre los Libertadores que pueden servir de ejemplo a las nuevas generaciones para la lucha que hoy se libra por el nacionalismo, el desarrollo y los mejores ideales de los pueblos libres de este tiempo. El está vivo entre nosotros, orgulloso en espíritu de su muerte por la redención americana en plena juventud -tenía 34 años- porque lleva en la posteridad, en las manos sin miedo, la espada del Libertador. Así lo ve su Eminencia el Cardenal Quintero, cuando expresa: "A Pedro León Torres lo sorprendo radiante de alegría, ya que la espada que empuña es la misma que el Libertador le entregó al iniciarse la batalla de Bomboná". [9]

Autor: Oropeza Vásquez, Luis
*Luis Oropeza Vásquez es autor de una biografía completa del General Pedro León Torres, que obtuvo el Premio "General Juan Jacinto Lara", en un Concurso Histórico Literario promovido por el Instituto Universitario Politécnico de la Ciudad de Barquisimeto, 1972-73.

[1] "Espinosa, Pbro. Br. José Félix, por el Dr. Andrés Riera Silva. Diccionario Histórico, Geográfico, Estadístico y Biográfico del Estado Lara, Telasco A. Mac-Pherson, Caracas, 1941. Obras de José Vicente Pepper,
[2] Dr. José Gil Fortoul. "Historia Constitucional de Venezuela", pág. 178.
[3] Archivo General de la Nación, Sección Causas de Infidencias, tomo XV (1812-1813).
[4] Nicolás Perazzo. "Etapas de la Epopeya, 1812-1814", Caracas, 1965.
[5] Dr. José María Zubillaga Perera. "Procerato Caroreño", París, Casa Editorial Franco-Ibero-Americana, 1928.
[6] O'Leary. "Memorias".
[7] Dr. Hilario Pisani Riccí. "Diario del Libertador", Cronología Bolivariana, 1821.
[8] Obras de José Vicente Pepper
[9] Cardenal J. Humberto Quintero. "En la Casa de la Patria", Caracas, 1971. Ediciones Presidencia de la República.
Geografia e Historia del Dtto. Urdaneta, libro inedito del Sr. Miguel Pacheco.