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Pertenece al Sistema Coriano el cual tiene varios tramos montañosos (montañuelas). En el se distinguen tres grupos de sierras: el primer grupo esta constituido por pequeñas montañas que no sobrepasan los 1.000 m de altura; en las otras se encuentran valles de gran amplitud.
En estas Sierras se destacan: la sierra de San Luis, Sierra de Churuguara. el cerro de la Montañita, Loma de Caballo, Cordillera de Buena Vista, Sierra de San Pedro, Fila de Aguada Grande Cerros de los Remedios, Sierra de Baragüa y de Matatere. En este grupo se encuentra, la Sierra de Parupáno emblema de Aguada Grande.
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El Cerro de Guacamuco “impetuoso, elegante y soberano” se ve majestuoso al fondo de la población de Siquisique, cual protector silencioso, esta situado “a espaldas” de Siquisique y tiene una altura de 1365 mt. Sobre el nivel del mar.Subiendo por el Guacamuco se puede ir para el caserío Tinajitas, muy conocido por sus fiestas patronales y además en este recorrido podrá encontrar diversos caseríos pequeños que en su mayoría viven de la cría de ganado Ovino y Caprino.
Esta situado al Norte de la población de Siquisique, a poca distancia y a una altura de 1.365 metros sobre el nivel del mar. Es uno de los de más baja temperatura en el Municipio, con la particularidad de llegarse por terrenos calidos repentinamente se encuentra un cambio agradable y se siente muy fresco. Es un punto de donde se divisa a grandes distancias varios lugares del Estado Falcón, como San Luis, La Sierra, las Tetas de Omaira, la Horqueta de Pecaya, Churuguara, San Joaquín y gran parte de la Parroquia Xaguas.
Como anécdota se cuenta que el Pbro. Dr. Víctor José Diez obispo de Barquisimeto, visitó este cerro en julio de 1893, el cual quedo encantado de su vegetación, de su posición topográfica y de su excelente vista de distancias y dijo que en su cumbre estaba la cabeza de la gran serpiente antigua de Guacamuco y su cola en el Parupano, que esta serpiente era la que derramaba agua hacia el poblado Siquisique. Probablemente fue una broma del prelado, pero como existía la tradición de que en el pueblo de San José, una serpiente era la que daba agua, la gente creyó que su señoría confirmaba la tradición y marcaron con gran reverencia, con una puya liada con alambre, que colocaron en la orilla de la ciénega que se encuentra en su cumbre, donde el obispo dijo que estaba la cabeza de la serpiente y esa puya se conservo por muchos años, bajo la creencia de lo que indico el Presbitero. |