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Historia de las Turas en el Municipio Urdaneta

Recopilación e investigación sobre esta danza aborigen.

 

“La Danza de las Turas o Estercuye” consiste principalmente en un baile muy ceremonioso, tradición aborigen de los ayamanes y los jirajaras que se ha conservado en el tiempo para agradecer la prodigalidad de la madre naturaleza.

Pedro Manuel Arcaya comenta que " el Baile de Tura es una festividad que aún celebran en los más apartados vecindarios de nuestros municipios Federación y Urdaneta (Mapararí y Moroturo) realizado por los descendientes de los Jirajaras y ayamánes de esas localidades y debió ser su origen de carácter religioso. Francisco Tamayo y Luís Arturo Domínguez y Oramas cuenta haber presenciado la danza en Moroturo, en 1917. Para ellos la palabra Tura sería de origen Ayamán y de origen Jirajara el vocablo Estercuye.

Silva Uzcategui, en su enciclopedia Larense dice de la Tura : "Llamase así a una ceremonia religiosa en forma de baile, que efectúan en determinadas épocas del año los indígenas de una región del Municipio Urdaneta, descendientes de los Ayamanes, pobladores primitivos del lugar, es la fiesta mas importante de los ayamánes.

Las Turas no son iguales en toda la región: las de Falcón en Mapararí tienen todas las características de una danza de veda, de cacería. Las Turas de Lara en el Cerro de Moroturo posee todas las características de una danza de cosecha ya que se baila dando acción de gracias por los beneficios obtenidos en los cultivos, especialmente el maíz, y la abundancia de agua recibida en el transcurso del año. Es un homenaje que se tributa al copey, árbol tutelar. Para que reciban los poderes de los espíritus.

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La música posee cierta variedad pues son varios los trozos melódicos que integran la totalidad del festejo. Toda esta música lleva como único acompañamiento el sonido rítmico de una maraca, tal como es natural en toda la música indígena ceremonial.

Los instrumentos musicales que se tocan en el baile se denominan Turas. Las turas son unos instrumentos primitivos, que pueden ser cráneos de venado de distintos tamaño, a los cuales se le cierran los orificios nasales y de los ojos, con cera virgen, dejando solo abierto el orificio occipital.

Por este soplan para obtener sonidos graves. También se utilizan una especie de flautas sin lengüeta, las famosas "quenas" , que son uno de los instrumentos más antiguos de la época precolombina, y que consisten en un tubo de caña que en uno de los extremos se corta en una especie de W o M invertida, todos estos instrumentos son de franca procedencia indígena.

Los instrumentos utilizados, todos de fabricación autóctona, Son: dos flautas del tipo quena, una mas larga que la otra, denominadas Tura Macho y Tura Hembra; dos silbatos hechos con cráneos de venado, también de diferente tamaño llamados Cacho Grande y Cacho Pequeño y una maraca.

Este es el conjunto básico en cuanto a instrumentos pero no en cuanto al número de instrumentos, pues estos se duplican o triplican según el número de conjuntos que intervengan para bailar en un determinado lugar.

En cuanto a la maraca, cada ejecutante de cacho lleva en la mano derecha una, y la ejecuta junto con el toque que va realizando; algunos ejecutantes de turas y dos capataces, también agitan una maraca en ciertos momentos del baile ceremonial.

Añádase a todo esto, los gritos muy fuertes, largos y agudos, que emiten de vez en cuando los bailadores. La danza de las turas es una celebración de carácter indígena que ha tomado, no obstante, variado aspecto criollo.

La música de esta festividad en el Municipio Urdaneta, que es agrícola se efectúa en estrecha relación con la cosecha del maíz, y posee varios toques que difieren entre sí, especialmente por el añadido de mínimas variantes melódicas.

Los danzantes de las turas se colocan en dos largas cadenas, alternándose hombres y mujeres. En el centro se sienta el Cacique, bajo un dosel de ofrendas frutales.

El baile se inicia con los capataces, que con una maraca en la mano, salen danzando de un extremo a otro de las largas filas inmóviles de participantes.
Inclinan la maraca y realizan diversos gestos como de invocación.

Los capataces terminan por bailar uno al lado del otro frente al Cacique, quien permanece sentada, entonces se inicia el baile colectivo. Las largas filas de danzantes se mueven al son de las flautas y trenzan deliciosos arabescos. Predominan figuras a base de círculos, semicírculos, de círculos concéntricos, que giran en la misma dirección o en la dirección contraria. Los danzantes siempre conservan un riguroso ritmo que marcan con pisadas fuertes sobre el suelo.

Las mujeres se hincan ante el Cacique, en un momento de la danza, y le hacen entrega de tributos florales y frutales.

La danza podemos clasificarla como colectiva, de ronda. Los bailarines forman un semicírculo, van entrelazados pasando el brazo del uno por detrás de los hombros del otro y, a veces, colocan la mano en la cintura del siguiente danzarín. Intervienen hombres y mujeres, pero sin un orden preestablecido de alternancia de sexos.

Al finalizar la etapa bailable, se inicia la ceremonia votiva. Los danzarines con las matas de maíz y las tinajas de chicha se dirigen hacia un árbol de copey, considerada dicha especie como vegetales de los santos espíritus, del espíritu de las aguas vivas, pues es un "palo" que "atrae nieblas y lluvia". Proceden a regar en abundancia, la pata del árbol con la chicha de unas cuantas tinajas.
El objeto de tan oferente tributo es rogar al espíritu del agua que no escaseen los inviernos, "los bautizos celestiales".

La música de las turas revela poca influencia foránea, quizás es la más pura expresión musical indígena que se conserva en Venezuela. Es una celebración de origen indígena, hecho en honor a la naturaleza y a la fecundidad en la época de las cosechas y de la caza. Ya en tiempos coloniales las autoridades hispanas tuvieron que reglamentar esta celebración asignandole una sola fecha de celebración: el día de la Virgen de las Mercedes.

Origen de las turas

 

El origen de las turas en Venezuela debe reposar en algún rincón oculto de la Historia indígena, pero casi todos los entendidos en la materia están de acuerdo, en que su tradición es del occidente del país (Municipio Urdaneta y parte del Estado Falcón (municipios Federación, Unión y Silva) habiendo perdurado a través del tiempo; estos lugares se pueden catalogar como los sitios primigenios de esta danza pre colombina. Como todos sabemos en el Municipio Urdaneta del Estado Lara, esta tradición se remonta en los recuerdos más ancestrales de nuestros habitantes de la parte alta de La Catalina , que a su vez tuvo una gran influencia en los caseríos de Momaye, Orocalle, Las Mercedes, El Desecho y la Venta. Según investigaciones que hicimos entre los descendientes de estas comunidades.

Fue de estos caseríos de la parte alta según explican los descendientes de estos lugares que bajaron estas tradiciones para Moroturo, el Desecho, Siquisique y caseríos circunvecinos en lo que respecta al Municipio Urdaneta.

Por que leyendo el diario de Nicolás de Federmann resaltamos lo siguiente:
En el sitio que llego Federmann era la aldea llamada de Carohana desde donde mando a buscar a los “enanos” también dice Federmann "que los ayamanes de la parte baja (se deduce sea la zona de Aguada Grande) de estatura normal, no quieren tener ninguna comunicación con los otros ayamanes de la montaña aunque sean de la misma nación, por que estos han hecho alianza con los xideharas, los odian y los desprecian sobre todo después de los matrimonios mixtos ... ". (Deducimos que sean los de La Venta y Parupano ya que son las partes altas que tienen comunicación con la parte del Estado Falcón). Ya que no puede ser casualidad que los habitantes de estas comunidades descritas anteriormente conserven sus rasgos y estatura a la que hacia referencia Federmann y que tanto le llamo la atención, y que además sea en estos sitios única y exclusivamente donde se realiza este Ritual Ancestral llamado Baile de la Tura o de las turas. Concluimos que los "enanos" que llamaba Federmann (ayamanes de la parte alta) se cruzaron (matrimonios mixtos) con los xideharas de Maparari y de allí nació esa cultura compartida desde tiempos ignotos entre estas zonas, primero Parupano, La venta y caseríos adyacentes (partes altas) con Maparari y después Moroturo a donde bajaron estos para sobrevivir.


Al llegar agosto hay abundancia de caza y otras cosechas, que al finalizar su recolecta, sobre todo la de maíz en la zona limítrofe de los estados Lara y Falcón (Moroturo); en lo que una vez fue el territorio Ayamán, se realiza una de las pocas manifestaciones indígenas que aún sobreviven en nuestro país: Lo primero que hay que explicar para que se entienda como funciona este ritual es el orden jerárquico por el que se rigen: Actualmente en el Patio de Moroturo la Organización jerárquica es la siguiente: (Reina) Maria Perozo, (Capataz) Alejandro Perozo, (Ayudante de Capataz) Gerardo Chirinos, (Mayordomo) Antonia “Toñita” Perozo, además de los cazadores y músicos.
La Reina . María Perozo utiliza una corona provista de plumas de aves, habitantes de la zona, de vainas y vistosas hojas como única prenda. Es la anfitriona del baile y responsable de que haya abundancia de alimentos para la celebración además de la preparación de la mazamorra o chicha de maíz.
E l Capataz. Como símbolo de autoridad utiliza un látigo hecho de hilos trenzados o mecate con varios nudos en su extensión y encerado con cera de abejas, también tiene que hacer cumplir estrictamente las diferentes partes de la ceremonia. Su puesto igual que el de la reina es vitalicio, pues lo heredaron de sus antepasados.
El mayordomo. Con su corona de plumas o vainas, cumple varias funciones de las cuales destaca el velar por el emplazamiento de la cruz en el centro del palacio, la disposición de las velas por la reina, la ordenación de los círculos de rigor, la precisión de las ofrendas, la sincronía de los desplazamientos de la reina y la realización de las cortesías. Ella es la heredera directa de la actual reina.
Los Cazadores. Generalmente se eligen trece entre los más diestros de la comunidad que deben llevar animales de monte, y es tanta la fe de estos que son infalibles en la cacería con motivo de llevarlos para los preparivos de la ceremonia.
Los Músicos. El Mayordomo elige así mismo un capataz de la música que es uno de los maraqueros y otro maraquero mas como segundo capataz, los ayudantes, son escogidos entre los tureros más asiduos y los danzantes, que pertenecen a la comunidad. El grupo musical está formado por seis personas: dos cacheros mayores (cachos de venado), dos cacheros menores (cachos de matacán, especie de venado mas pequeña) y dos tureros (flauta de carrizo o guasgua).

 

Existen dos tipos de baile de Tura: La Tura Pequeña y la Tura Grande.

En la Tura Pequeña , puede participar toda persona y su celebración dura dos días. Siempre y cuando se respete el reglamento oral, cuyo objeto es “conservar los recuerdos familiares tan gratos al corazón y practicar las inocentes y viriles costumbres Ayamanes”. Este reglamento oral puntualiza que esta prohibido el uso de bebidas alcohólicas, armas de cualquier clase que puedan herir o causar contusión, así como actos deshonestos que puedan causar escándalo. El mayordomo elige con anticipación seis ayudantes u organizadores de la fiesta, que hacen de policías y portan sendos manatines, que son hilos cubiertos de cera negra a semejanza de chuchos. Estos como el mayordomo ejercen la autoridad suprema, pues los jefes de caseríos y las autoridades les ceden sus derechos autoritarios y les prestan apoyo.

En épocas anteriores cuando no existía el alumbrado eléctrico para realizar la ceremonia se encendían rolletes fabricados con hilo los cuales eran cubiertos de cera, similar a los manatines.

La Tura Pequeña se celebra regularmente en los meses de abril o mayo cuando el maíz esta tierno, (jojoto), es decir, que los granos ya desarrollados aún están tiernos. Los granos de maíz tierno son molidos, colada la masa, y después de adicionarle cantidad suficiente de agua, se deja fermentar el líquido, con lo cual es fabricada la bebida denominada mazamorra, chicha o carato, que se deja enfuertar convenientemente para ser brindada la noche de la fiesta.

Anteriormente en la noche de la celebración hacían colocar en el centro de aquel conuco una tinaja llena de bebida y si en la madrugada la encontraban vacía era señal de que la cosecha iba a ser buena y en cambio, si estaba intacta, la cosecha seria mala. El conuco que se destinaba para utilizar los jojotos para la bebida era respetado y solo se podía comenzar a cortar estos únicamente para la ocasión.
La ceremonia se hacia con el objeto de dar las gracias al “Dueño de las montañas” por haber proporcionado cosecha y haber pronosticado como debía de esperarse para lo sucesivo. De esta reunión dependía si se podía celebrar el Baile de Tura Grande, pues siendo malo el augurio la cosecha había que aplazarla.

La Tura Grande , Se celebra dependiendo de la epoca de las cosechas, casi siempre en agosto o septiembre y se elige con aprobación de todos los vecinos y con anticipación un mayordomo. El sitio donde se realiza esta celebración de la Tura Grande se le da el titulo de Patio Grande, en la época en que el maíz está “jecho”, es decir, en que los granos ya desarrollados están listos para el consumo. Quien la baila una vez tiene que seguir bailándola (hasta por un mínimo de siete años seguidos). Su celebración se asocia a la fecundidad de la tierra y a la lucha contra los duendes, representado por la imaginación popular por hombres de baja estatura, habitantes de los “ojos de agua” o encantos y portadores de males para la siembra. Esta se hacia anteriormente montaña adentro.

Tiene que ver con irreverentes secretos y estricta ritualidad, allí participan los descendientes de los Ayamanes considerados los mejores depositarios de sus creencias, leyendas y sabidurías; su celebración puede prolongarse hasta por nueve días. Este ritual era organizado anteriormente por un “cacique” (actualmente es una reina), para lo cual deben contribuir todos los dueños de sementeras, fijándosele a cada uno cierta cantidad de mazorcas de maíz que debe aportar, en proporción a su cosecha en perspectiva.
La Tura Grande es una devoción a la que consagraban los habitantes todo su entusiasmo con la mayor reverencia y armonía rayana en el fanatismo, dándose todos, el trato de manos , apocope de hermanos.


Los vecinos contribuyen con la cantidad de jatas que les es posible, las cuales se van depositando en la casa de Patio Grande y se procede a la elaboración de la bebida que se denominan carato hecha con las jatas, que son pelotas de maíz molido y envuelto en hojas de caña y cocido. Estel carato se deja enfuertar en grandes canoas de madera, siendo esta la única bebida que les sirve de manutención durante los tres días que dura la fiesta. Las mujeres del vecindario se presentan voluntarias a colaborar en la elaboración de la bebida y también los hombres para cortar leña y cargar agua.

La música se realiza con turas, que es un carrizo de ese nombre que se produce en las montañas frías, dos chiquitas como de 20 centímetros y dos grandes de 30 y 40, con tres agujeros que hacen de flautas y se tocaban soplando por uno de los extremos: varios cachos, o cabezas de venado disecadas, de diversos tamaños, cubiertos de cera y se toca soplando por el orificio; dos maracas, para el capataz y su segundo, que son los directores. Se eligen así mismo trece cazadores que deben llevar animales de monte colocados en grandes asadores para poderlos enseñar al publico durante los bailes.

Generalmente los preparativos para dichas festividades empieza los lunes, lo primero que hacen es cocinar el maíz y lo muelen para luego colarlo y se pone a enfuertar hasta el viernes, el día sábado se coloca la cruz para colocar a la sombra (caña, maíz, Chicha, Verduras, ofrendas vegetales) mientras hacen la comida (hervidos, sopas, lapas o venados asados, arepas de maíz peladas etc.) para darle de comer a los acompañantes y empiezan los rituales a las 6 de la tarde.

En la entrada del patio mayor son recibidos los visitantes y cazadores, por el capataz, sus ayudantes, mayordomo y músicos, con la primera danza del día. La reina recibe a los tureros en el palacio, arco de madera revestido con caña de azúcar, adornado con frutos y hojas de maíz, yuca, cambur, vainas de caraota, naranjas, aguacates, etc.; que desde tempranas horas del día fueron colocando allí los oferentes, conuqueros o cosechadores.

En el centro se encuentra una cruz de madera adornada con flores traídas de la misma comunidad, alrededor del cual se encienden las velas. Esta edificación representa al árbol de la abundancia, árbol de la comida, palo de las Turas o palo mayor.
La reina enciende las velas alrededor de la cruz, el capataz da el asentimiento para que arranque la música, la cual se compone de 7 sones de Turas.

1°) Son de la cacería

2°) Son de las aves (Turpial)

3°) El baile de la Ceremonia

4°) El Son o baile de la Lluvia

5°) El son del Murciélago

6°) El Son de la Paloma

7°) El Son de La Hormiga

El Mayordomo exclama “¡Mis Hermanos!”
“Se va a dar comienzo a la tura de Dios. Orden, devoción y respeto les pido”.
Los músicos integran un primer círculo alrededor del palacio: primero los de cacho de venado, después los de cachos de matacán, acompañados con maracas elaboradas del fruto del taparo; en tercer lugar los tureros (flautas).

Comienza el ritual:
Seguidamente se procede a coronar y cargar al mayordomo, colocándole una corona de vainas de frijoles y rudas amarillas; en los hombros persogos de maíz y marusas de jata; generalmente se eligen con anticipación unas doncellas que ayudaran a soportar la carga y lo conducen al patio. Allí lo espera la multitud entre dos filas opuestas y en el centro los músicos, quienes inician el primer son, dando vueltas alrededor del Mayordomo y las doncellas, hasta que por una señal del capataz, se empieza el baile, confundiéndose la multitud en un abrazo general, formando rueda y bailando al compás de esta música, juu-juu;juo juo, con tres pasos adelante y los mismos hacia atrás, oyéndose desde larga distancia el zapateo: tras, tras y tras, tras, tras. Después de dar dos o mas vueltas, "los hombres gritan y las mujeres ríen con esas risas escandalosas que las indias saben expresar con gracia, hasta sin ganas".

El primer son es a las seis de la tarde aproximadamente, con alegría suenan las turas esperando a los cazadores . Como media hora después empieza el baile del turpial. Seguidamente empieza el baile de la Ceremonia aquí es donde se reparte el carato y se agradece por las buenas cosechas y cacerías alcanzadas durante la temporada.

Luego de agradecer empieza el baile de la lluvia , para pedir por las próximas cosechas y que los espíritus los acompañen en esta petición, esta ceremonia se realiza más o menos de nueve a diez de la noche. Y a esta hora llaman a los acompañantes a comer.


El son del Murciélago empieza de cuatro a cinco de la mañana para despertar a todos los tureros (músicos, cazadores y visitantes que los acompañan) luego de este baile desayunan y como a las seis de la mañana empieza el baile de la Paloma alrededor del Palacio , con este son se recoge todos los desperdicios y se dirigen al árbol llamado de los desechos, y proceden a botar toda la basura. Allí mismo en el árbol de los desechos empieza el baile de la Hormiga , y se van para el patio pidiendo para que estas no se coman las nuevas cosechas.

Estos siete sones componen el ritual de este sencillo pero a la vez profundo sentir consustanciado con la naturaleza que tenían (o tienen) nuestros aborígenes, principalmente el Ayamán y el Jirajara.

Terminada esta ceremonia se le brinda carato en totumas a los asistentes por no estar permitidas otras vasijas, bebida esta que mientras más fuertes queda mejor pero hay que brindarla con precaución por que algunos se embriagan y por eso los brindis no son muy seguidos.

En ocasión de recibir visitas de Mayordomos de otros caseríos vecinos acompañados de sus músicos y personal directivo, se procede en esos casos una ceremonia que llaman topar , formándose en el patio una fila de los que llegaban y otra que los reciben. Al principiar el son para el caso, los cuatro maraqueros se sitúan uno en cada esquina y acercándose en forma de equis al compás de la música, se dan con el instrumentos golpecitos en el pecho y otro como para accionar, hasta que se encuentran en el centro, de donde dan vueltas y continua hacia el lado opuesto, haciéndolo por tres veces y entonces los músicos forman círculos y al dar una vuelta estos, los mayordomos se abrazan y es la señal de que el baile debe empezar, uniéndose ambas filas con abrazos y se continua en la forma que ya hemos descrito. La misma ceremonia se realiza al recibir la visita de los cazadores vecinos, pero sin la asistencia del mayordomo.

Esta ceremonia se puede extender por varios días, y en el ultimo día, después de las 12 m ., se preparan grandes ollas de hervido con las cacerías recibidas y se hace la ceremonia de botar la basura, llevándose en procesión con música los adorotes que son bultos donde se llevan los desperdicios; las jatas, hojas de cambur donde se preparaba la masa, hojas de caña, etc., La actividad termina en el árbol de los desechos o arbol de la basura, para demostrar agradecimiento por haber llamado la lluvia, que contribuye a obtener buenas cosechas y pedirle gracia para el año venidero y poder así celebrar el siguiente baile sagrado.
La devolución de las ofrendas es para que sirvan de semillas a sus oferentes y la colocación de los desperdicios provenientes del desmontaje del palacio, para que sirva de alimento a los duendes.

Las mujeres riegan con masa también ante el árbol con lo cual quedaba terminada la ceremonia y se regresaba al patio.

Llegados allí se sirve la comida y después se elige el mayordomo que debe presidir la tura chiquita en el año venidero. Hecho esto se toca el Son de la Paloma , y la reina y mayordomo ejecutan las cortesías, especies de reverencias para despedirse de la Santa Cruz , del patio y de los grupos visitantes, después del cual se da por terminada la devoción.
La música de las turas tiene poca influencia foránea, quizás es “la más pura” expresión ritual indígena que se conserva en Venezuela. Es una celebración de origen indígena, hecho en honor a la naturaleza y a la fecundidad en la época de las cosechas y de la caza, dependiendo del tiempo o el sitio donde se haga.

Esto debido a que existen algunas diferencias en los rituales entre una y otra etnia (ayamanes y jirajaras).

Es conocido que los ayamanes de Moroturo en el Municipio Urdaneta del Estado Lara la tradicion esta esencialmente dirigida a la adoracion de la naturaleza y el culto a la Agricultura, y en los jiraharas de Maparari en el Estado Falcón que tambien esta consustanciada con la naturaleza, la tradicion es mas hacia el culto de la cacería.
En una conversación que tuvimos con algunos descendientes directos de los ayamanes entre ellos el Jefe del patio de Moroturo, obtuvimos la siguiente información, que esperamos sirva para adquirir nuevos conocimientos sobre este ritual de nuestros antepasados.

El Capataz y dirigente del “Patio de Moroturo”, Alejandro Antonio Perózo cumplió 61 años el 11 de enero, y lo celebraron el 15 de enero del 2003. En esta ocasión el aprovechó la oportunidad para rendirle un tributo y sentido homenaje, a todos los ancestros ya idos que en épocas pasadas impulsaron la música y el Baile de las Turas en diferentes partes de la región urdanetense, y que todavía se recuerdan en todos los patios tureros del Municipio Urdaneta, entre estos se encuentran antiguos Capataces, Mayordomos, Reinas, Músicos, maginarios (Imaginarios) y ayudantes.

En el Patio de Moroturo tenemos:

Crisóstomo A. Perózo. Capataz del patio # 1 del Cerro de Moroturo. Murió en el 2002.

Anastasia de Jesús Perózo. Reina. M en 1994.

Crisanto Suárez. Mayordomo y jefe. M en 1975.

Maria Profeta Ladino. Mayordoma y jefa de patio. M en 1973.

Rafael Baldillo. Capataz. M en 1969.

Catalina Baldillo. Mayordoma. M en 1981.

Petrona Baldillo. Mayordoma. M en 1979.

Espirita Timaure. Mayordoma. M en 1973.

Candelario Halcón. Imaginario (maginario). M en 1988.

Moisés Halcón. Imaginario (maginario). M en 1979.

Dionisio Halcón. Imaginario (maginario). M en 1990.

José Vicente Mindida. Mayordomo.

Maria Cuicas de Rodríguez. Ayudante del Patio # 1 del Cerro de Moroturo.

Jesús Rodríguez. Ayudante.

Hermes Torréalba. Músico.

Francisco Paúl Torréalba. Músico.

Alejandro Timaure. Músico. M en 1991.

Eusebio Perózo. Cazador ayudante. M en 1989.

Miguel Pineda. Cazador y Pailero (el que ayuda a batir la chicha). M en 1987.

 

En el Patio del caserío San José del Palmar

El Capataz Alejandro Antonio Perózo recordó a Cornelio C. Adjunta. Capataz de este patio. Más o menos en 1930.

Salustriano Querales. Músico ayudante. M en 1990.

Sergio Adjunta. Músico ayudante.

Leonardo Querales. Músico ayudante.

Gelacia Querales. Ayudante.

Diego Querales. Cazador.

Belén Querales. Ayudante.

Cirila Querales. Ayudante.

Maria Hermogenes Adjunta. Ayudante.

Enriqueta de T. adjunta. Ayudante.

Maria Cornelia Adjunta. Ayudante.

 

En el Patio de Caño Negro de la Soledad recordó a:

Ceveriano Adjunta. Capataz.

Juana Adjunta. Mayordomo.

 

En el Patio del Cerro del Guaruro:

Félix Cordero. Mayordomo.

Maria de las Nieves Adjunta. Jefa de patio.

Maria mercedes Adjunta. Jefa de patio.


En Pereque de la parte alta de Santa Inés:

Ángel carrillo Mata. Capataz. M en 1993.

Esteban Túa ayudante. M en 2004.

 

En el caserío Tapialito:

Ambrosio Escobar. Capataz.

 

En el caserío la Venta :

Victorino Querales. Capataz.

 

En el caserío Caín:

Damacio Adjunta. Mayordomo

  Después de oír al Sr. Alejandro Perózo rendir este homenaje a los ancestros de los ayamanes, conversamos con el Sr. Desiderio Guere ("la ñema") nos cuenta que toda esta tradición turera en el Cerro de Moroturo se originaron en el caserío la Catalina y las Mercedes con una gran influencia que se extendia a toda la zona. De esos tiempo Desiderio recuerda haber oído de sus mayores (Abuelos y Padres+) que el patio turero de esta zona era muy antiguo. desde antes de sus tatarabuelos.

Desiderio apenas recuerda de su adolescencia a un señor llamado Casiano Torrealba que era el capataz del patio turero; en esta época recuerda a Chico Querales, Choto Perózo y Anacleto Torrealba y a un Sr. de apellido adjunta del cual no le llega a la memoria el nombre, que eran ayudantes del capataz. Esto ocurrio mas o menos desde el año 1930 hasta 1947.

Este fue el año en que bajaron de estos cerros hacia el valle de Moroturo una gran cantidad de personas que habitaban estos caseríos anteriormente descritos debido a una repartición de tierras llamada por ellos de la “Pollana”, y que debido al valor, resistencia y pericia en el manejo del hacha y el machete que tenían (o tienen) estos descendientes directos de los ayamanes para sacar las tareas, se les ofreció darles una cantidad especifica de tierra a cada familia, a cambio de trabajar en las montañas recién adquiridas por personas llegadas del extranjero y de otros sitios como Churuguara.

Era tan exuberante la vegetación de la montaña que no había quien se atreviera a trabajarla con éxito, ya que para la época en la zona el uso de maquinarias era casi nulo. En este sitio desde la época de la colonia, la fiereza de la naturaleza (lluvias unidas a plagas y enfermedades como la disentería etc.) habían alejado los primeros intentos de habitar esta parte del Municipio por parte de los Españoles, y por eso se entiende que casi nadie había osado enfrentarse con exito “meter el pecho” ante tamaña dificultad,

Esta situación les dio la oportunidad a muchos habitantes de la venta y caserios adyacentes considerados para ese tiempo como indígenas (todavia en su mayoria conservan y mantienen el genotipo y fenotipo descrito por Nicolas de Federmann en su diario) a hacerse con un pedazo de tierra en las zonas bajas de Moroturo.

Estos descendientes de los ayamanes no solo se llevaron a su familia y las pocas pertenencias que tenían, si no también sus costumbres entre la que destacaba la hoy famosa Danza de las Turas y se diseminaron por todo este inmenso y productivo valle, tomando como asiento principal de un numeroso grupo de ellos el Cerro de Moroturo, donde hoy día florece esta tradición que a pesar del tiempo no ha sido modificada en su estructura primigenia. Esto no quiere decir que anteriormente no existieran ayamanes en estos sitios, por que se tiene conocimiento desde tiempos inmemoriables que huian de los españoles a esconderse en estas intricadas zonas.

Ahondando en esa tradición ancestral seguimos conversando con Alejandro Perózo actual Capataz del Patio turero del Cerro de Moroturo y nos cuenta que el aprendió de sus abuelos y padres el gran respeto que debe tener por estas enseñanzas que le han sido legadas de generación en generación, y unas de las primeras cosas que aprendió y en el se hizo costumbre, es que cuando termina el culto y Baile de las Turas se siembra un árbol, preferiblemente de Guay o Sun Sun, ya que es costumbre luego de terminado el culto realizar un rito sagrado en un árbol denominado por ellos árbol de los desechos que es donde se desprenden de todos los desperdicios que tuvieron durante la celebración absolutamente toda la basura que se desprendió de las mazorcas de maíz con que hacen el carato las conchas de las verduras del cambur y plumas o cueros de los animales sacrificados y los ramos que sirvieron de adornos durante la celebración del Rito a la Naturaleza , o sea toda la basura que se produce durante estas celebraciones y se hace como a las nueve de la mañana después de bailar las turas y durante el tiempo que dure la celebración.

Recuerda Alejandro todavía la ceremonia cuando recibió el cargo de capataz en 1980 cargo que fue heredado de su tío Crisóstomo Perózo (Choto), ya que estos cargos se heredan por tradición familiar. También recuerda cuando sembró el árbol que hoy les sirve en estas ceremonias. La oración para sembrar el árbol es la siguiente: Siembro este árbol en el nombre de dios y la virgen y todos los espíritus divinos y la corte celestial para que sea el Palacio donde culmina el rito del bote de la basura, amén.

Entre las anécdotas que nos contó esta la del señor Pedro Boraure que a la edad de 12 años sembró su árbol después de la celebración de las turas y con el tiempo el iba a cuidar su árbol, y un día se le ocurrió ponerle un sartén viejo encima para que los pajaritos bebieran agua y de esto hace mas de cuarenta años y el sartén se quedo incrustado en el árbol; hoy día los pajaritos todavía toman agua en el sartén que ahora se encuentra a mas de doce metros de altura y el árbol esta mas grueso que una pipa (tambor). Este hermoso árbol esta situado en el sector Caño Negro de Moroturo.

Bibliografía tomada de las páginas de Internet. http://www.geocities.com/maparari/indicet.html monografias.com. Profesora Malula García Tamayo. edolara.com. Diario el informador (Notas de Urdaneta del Lic. Douglas López). Este material esta en prueba para corrrecciones.

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